
Aunque el cuerpo energético sea todavía muy desconocido, éste tiene una gran influencia en nuestra vida cotidiana.
Es el nivel que se encarga de sostener la energía vital, por lo que si el cuerpo energético está dañado, el cuerpo físico y el cuerpo mental van a remolque de ese daño.
Se suele decir que la clave del equilibrio está en la mente y que puede incluso hacer enfermar al cuerpo.
Sin embargo, veo día a día que la mente es importante, pero más influye en la persona el estado energético de la conciencia y su grado de lucidez.
Si ubicamos los distintos niveles del ser en su orden adecuado, seremos capaces de guiar nuestra vida hacia un bienestar mayor y desde una calidad interior, que sobretodo aporta nuestra conciencia más sutil.