La claridad permite que la persona se vea a sí misma desde una transparencia y en el lugar evolutivo en el que se encuentra realmente. No en el que a su mente le gustaría estar.
Muchas personas sufren porque no se ven a sí mismas tal como son, tanto si es de una forma infravalorada o, por el contrario, con un nivel de conciencia mayor del que realmente tienen.
Entonces la sanación más profunda, pasa por percibirse desde un lugar interno real, auténtico, genuino.
Y ésto da una sensación de tranquilidad enorme, porque uno ES y desde el ser, se acciona sabiamente sin el entorpecimiento de la mente, que es la que suele obstaculizar la fluidez de las circunstancias.
La claridad de la conciencia junto con la humildad de la mente, son las cualidades que más impulsan a la persona hacia una subida energética tangible y una mejora progresiva en todos los aspectos de su vida.
Un viaje multidimensional, es una experiencia de percepción de la conciencia que nos permite acceder a energías de mayor vibración y a estados de conciencia mucho más amplificados.
Para poder experimentar esos estados, primero es necesario tener una alta capacidad de concentración y de conexión con el propio interior.
Requiere también dejar la mente más burda a un lado, para conectar con los niveles más profundos de uno mismo, llamados también niveles sutiles de la conciencia.
Desde una profunda conexión con la conciencia y apoyados por energías de mayor vibración, la persona puede empezar a vivir dimensiones energéticas distintas a la realidad física 3D.
Cuando ésto pasa, aparecen toda una serie de percepciones como pueden ser el alivio, la amplitud, la alegría, el bienestar, la visión, etc.
La persona ha entrado en una nueva dimensión espacio-temporal que percibe desde su propia conciencia.
Estos niveles de experiencia, pertenecen únicamente a la conciencia y no a la mente.
Es por ésto que, a las personas muy mentales, les puede costar percibir este tipo de cambios energéticos y dimensionales.
Y aquí entramos en la fase difícil del proceso, ya que pasar de ser una persona muy mental a vivir desde la conciencia más profunda, es un proceso largo y complejo.
En el que el ego aparece como máxima interferencia, junto con otras interferencias extrafísicas.
Sin embargo, cuando se traspasan todos esos obstáculos, la persona consigue soltarse y empieza a tener experiencias energéticas que probablemente impulsarán cambios en su vida.
Pero éste es un camino gradual… en el que no hay atajos.
Y ayudarse de sustancias externas para buscar estas experiencias no lo recomiendo en absoluto, porque muchas de estas sustancias están parasitadas por entidades a nivel astral.
Es mejor que las realizaciones provenientes de la activación energética de la conciencia, se vayan integrando a través de la práctica diaria y de un proceso interno progresivo, ya que ésto nos dará una mayor autonomía y reforzará mucho la propia autoconfianza.
Esta ilustración, es una representación de cómo circula correctamente la energía dentro de la región de la caja torácica.
Cuando este centro energético está en buen estado, las energías circulan con fuerza hacia delante.
A veces la circulación es más rápida, a veces más lenta, pero nunca se detiene.
La dirección siempre va adelante.
Y cuando se puede mantener esta circulación interna óptima, la persona tiene un mejor estado de ánimo. También un mayor dinamismo, independientemente de si las cosas externas salen bien o no.
Es lo que se llama tener una actitud interna positiva, a pesar de los obstáculos y las dificultades. Porque se sigue adelante sí o sí.
En cambio, cuando hay un bloqueo en esta región por el motivo que sea, las energías no se pueden mover o lo hacen con mucha dificultad, con lo que la persona requiere de más esfuerzo físico para estar en la acción.
Está en bloqueo energético torácico.
Para salir de ésto, es necesario aprender cómo movilizarse por dentro, para dirigirse mejor en la vida cotidiana y evitar situaciones de bloqueo, que son muy incómodas de sobrellevar.
La salud del cuerpo físico y mental, empieza por el buen estado del cuerpo energético.
La frecuencia de vibración alta en términos de la conciencia, es un estado interno del ser en el que predomina la alegría, la libertad y la plenitud de una forma estable en el tiempo. Con ésto nos referimos a estados vibratorios de la conciencia, no a ondas cerebrales como las alpha, beta, gamma, theta y delta. Es evidente que el cerebro no ha de mantenerse en todo momento en unas frecuencias altas, ya que ésto no sería compatible con la salud y el bienestar.
Para conseguir vibrar en esas frecuencias energéticas concienciales, es necesario iniciar un proceso de cambio energético y de evolución de la conciencia, que seguirá un orden muy preciso, en función también del nivel energético de cada uno.
En este proceso, será necesario que haya distintos estadios como son los siguientes:
Descubrimiento del cuerpo energético y sus regiones
El cuerpo energéticoes el cuerpo que comunica las energías personales. También se le puede llamar vehículo etérico de manifestación de la conciencia, ya que está conformado por el conjunto de todos los centros, vórtices y puntos de energía que se integran en él. A nivel de forma, es una réplica exacta del cuerpo físico, sin embargo, no se puede percibir visualmente, sino que sólo se puede observar cuando se tiene desarrollada la clarividencia, que es la capacidad de ver y percibir las distintas dimensiones que existen más allá de este plano físico. Las regiones más importantes del cuerpo energético son la cara, la parte posterior de la cabeza, el tórax, la pelvis, las piernas y los pies.
Descubrir la existencia tanto del cuerpo energético, como de sus distintas regiones, es el primer estadio hacia la subida vibracional, ya que ésto nos permitirá entrar en una comprensión más profunda de nosotros mismos y empezaremos a liberar todas aquellas energías densas, que impiden que nos sintamos alegres y energizados.
Limpieza de todos los niveles sutiles energéticos
La limpieza energética, es uno de los puntos claves en el proceso de desarrollo de la conciencia y de sus energías sutiles, puesto que uno de los grandes problemas que existen a nivel de la conciencia, es la adherencia de energías de baja vibración. La proximidad de esas energías en el cuerpo energético de una persona, puede provocar daños e interferencias a nivel sutil, en forma de absorción de energía negativa o de asimilación de información dañina para sí misma.
Eliminación de interferencias energéticas y desparasitación
Cuando el cuerpo energético ha absorbido energías externas densas, tanto la circulación interna como la calidad de la energía vital se ve afectada. Como el inconsciente mental tiene la capacidad de captar mucha información, la negatividad que entra puede provocar cambios en el estado de ánimo, sin que la persona sepa cuál ha sido el motivo que los ha originado. Este tipo de información densa o negativa que puede afectar al cuerpo energético y a la conciencia (las llamadas interferencias energéticas), es una de las principales dificultades con las que se encuentra la persona, si quiere mantener sus cuerpos sutiles limpios y que la energía vital pueda circular libremente a través de ellos. Estas interferencias no sólo se tratan de información distorsionada, sino que también pueden tomar forma de entidades o parásitos astrales, con lo que la problemática se complica aún más, ya que extraerlos, en ocasiones es un proceso largo y laborioso.
Alineación de la postura energética
La postura energética es una réplica exacta de la postura física. Manifiesta la organización de la energía sutil junto con toda la información almacenada en la conciencia a lo largo del tiempo. También es donde se adhieren las energías densas provenientes del exterior. Es por este motivo, que es de crucial importancia no sólo cuidar la postura del cuerpo físico, sino incorporar la conciencia de en qué estado se encuentra nuestra postura energética interior.
Desprendimiento de las energías negativas asociadas al ego
Cuando el ego no está en su punto de equilibrio, la mente emocional puede desestabilizarse y crear gran cantidad de negatividad. Esa misma negatividad va atrayendo a entidades que se alimentan energéticamente de este tipo de densidad, ya que desde el punto de vista interdimensional, los seres de baja vibración pueden mantener su forma no física gracias a este tipo de alimento no visible para el ojo humano.
Liberación de memorias de otras vidas
La liberación de memorias antiguas instaladas en el cuerpo energético, es otro de los aspectos importantes a tener en cuenta si queremos mejorar la calidad de nuestras energías. Esas memorias de otras encarnaciones, anclan a la persona en un campo vibratorio específico, por lo que movilizarlas, va a facilitar la salida de ese anclaje y el impulso hacia nuevas energías de mayor calidad.
La subida vibracional a través del cambio perceptivo multidimensional
Hacer un cambio de percepción para empezar a comprender la naturaleza multidimensional de la realidad, es un proceso largo y laborioso, que se va realizando a medida que el cuerpo energético está cada vez más limpio y despejado. Como la ignorancia acerca de nuestra verdadera naturaleza es uno de los obstáculos de la subida energética vibracional, es preciso desarrollar la sabiduría que comprende lo que es la conciencia y el funcionamiento energético de los distintos planos dimensionales. Entrar en el cambio vibratorio planetario, es lo que ayudará a mantenerse en la actualidad conciencial y energética cósmica.
Aumento de capacidades energéticas y de la conciencia
Otro de los estadios imprescindibles para poder tener una frecuencia de vibración alta, es el desarrollo de aquellas capacidades que son propias de la conciencia, como son la clarividencia, la clariaudiencia, la capacidad de proyectarse astralmente, la movilización de energías, la creación de nuevas líneas de tiempo etc.
Cuando nos desarrollamos en términos de la conciencia, nuestro cuerpo energético se vuelve mucho más fuerte y revitalizado, así que podemos decir que mantener estados internos de vibración alta de una forma estable, es uno de los caminos para mejorar nuestra salud energética y preservar nuestro bienestar interior a largo plazo.
Vivir desde el cambio y las nuevas energías, implica una forma de percibir la realidad más actualizada, amplia y basada en una profunda conexión con el planeta y el universo. Sin hacer este cambio interior y viviendo desde la creencia de que todo está separado, la visión dual de la realidad se instala y se pierde esa conexión energética más global. La vida se convierte es algo cerrado, pequeño y monótono.
Por lo tanto, realizar un proceso de cambio y de integración de las energías actuales, ayuda a descubrir una nueva conexión con uno mismo que nos empuja a vivir desde una mayor conciencia. La percepción de las circunstancias cambia de forma radical y se puede entrar en una comprensión más profunda, de cómo funcionan las dinámicas sutiles de la realidad. También nos volvemos plenamente responsables de cómo gestionamos nuestro día a día, aplicando una mayor lucidez. El planeta está cambiando y nosotros/as con él. Aceptar este proceso, es salir de la inconciencia y descubrir nuestras infinitas conexiones y potencialidades.
Esta ilustración, es una representación aproximada de dónde estarían ubicados energéticamente los distintos niveles de la conciencia:
Por un lado tenemos la conciencia manifestada en este plano físico de tercera dimensión, que está en la región alta del esternón, a nivel de las glándulas timo. Se le suele llamar también «alma». Después encontramos la conciencia más elevada, que está en los niveles sutiles ubicados por encima de la cabeza. Hay personas que a este nivel de conciencia le llaman «intuición» o «espíritu».
Percibir y conectar con todos estos niveles hasta la conciencia más sutil, nos ayudará a conocernos en profundidad y a llevar a cabo el propósito existencial. También a vivir desde un estado interno integrado y coherente con nosotros mismos. Espero que os ayude a aclarar un poco el complejo cuerpo energético que tenemos.
Esta ilustración representa la diferencia energética entre tener una percepción de la realidad de tercera dimensión, una percepción que va hacia quinta dimensión:
La figura de la izquierda vive en una tercera dimensión donde todo se ve separado de uno mismo. Existe un «yo» y un «otro» con el que hay que competir o defenderse. Lo que pasa fuera es culpa de lo de fuera, uno solo lo sufre o reacciona a ello. No se puede hacer nada por cambiarlo. A su vez hay un gran ego que puede tomar distintas formas. Con esta percepción, el cuerpo energético se ve muy cuadrado, como una caja. Y desde esa limitación, las energías sólo pueden fluir hacia abajo. Hay un colapso personal.
La figura de la derecha en cambio, ha traspasado esa visión dual de la realidad. Se ha responsabilizado de sí mismo, ha tomado las riendas de su vida y empieza a decidir lo que quiere y lo que no. Entra en acción, porque sabe que existe una programación mental que limita las posibilidades que uno tiene realmente. Ha aprendido a no dejarse engañar y manipular. Es consciente de sí mismo y de cómo está en interrelación constante con el entorno. Esa conciencia y ese entorno están unificados, con lo que si hay cambios, el entorno mejorará y si no es el caso, se decidirá salir de él.
Esta percepción de la realidad se dirige ya hacia quinta dimensión, y sus energías, al tener una visión más abierta y amplia de todo, se pueden expandir e ir hacia arriba.
Espero que os ayude a aclarar esta diferenciación entre las distintas dimensiones concienciales y energéticas.
Muchas personas llegan a estas sesiones con la intención de querer hacer una mejora personal o de saber qué dirección tomar cuando todo está muy confuso. En otras ocasiones, buscan un acompañamiento que les ayude a procesar sus circunstancias del pasado o alguien que simplemente les escuche y les dé un apoyo cuando lo necesitan.
Para todas estas motivaciones personales existen muchas formas de ayuda terapéutica que son muy útiles y eficaces, sin embargo, querer realizar un proceso de cambio energético va mucho más allá que todo ésto, así que quisiera clarificar en qué consisten estas sesiones, para que así no haya confusión acerca de lo que hacemos en este proceso, y se ubique mejor lo que supone realizar un proceso de cambio energético vibracional y de la conciencia.
Estas sesiones se sitúan dentro de un contexto energético planetario, en donde existe cada vez una mayor aceleración de las energías. Estos cambios están produciendo un marco muy favorable para los procesos evolutivos de la conciencia, ya que al haber frecuencias energéticas más intensas en la tierra, ésto empuja a la conciencia a que pueda solventar conflictos y estancamientos personales con una mayor facilidad. Cuando hablo de frecuencia energética o de aceleración de las energías, no me refiero a frecuencias medidas en Hz o a fuerzas físicas, sino que me refiero a fenómenos energéticos cósmicos que están estrechamente vinculados con la conciencia más profunda, puesto que todo lo que sucede en el sistema donde vivimos, tanto a nivel planetario como cósmico, tiene una repercusión directa en la conciencia y sus energías.
¿De qué manera podemos entrar en este cambio?
Para entrar en este proceso de cambio energético y que haya resultados concretos, se requieren de una serie de condiciones internas que facilitarán la comprensión e integración de estas sesiones. Éstas son:
Tener la capacidad de aprender nuevos enfoques o nuevas percepciones de la realidad, para dejar atrás antiguos conocimientos que están ya obsoletos.
No seguir sistemas de creencias que nieguen la renovación de sus paradigmas o los cambios energéticos planetarios actuales.
Tener interés en cambiar y corregir las propias energías internas para entrar en una regeneración total.
Ser muy constante, tanto en la práctica diaria del propio autocuidado, como en las sesiones que se realizan. Ésto tiene que ver con el grado de compromiso con uno mismo que se tiene.
Estas sesiones no son compatibles con sistemas terapéuticos parasitados a nivel astral. Es necesario estar dispuesto a discernir qué técnicas están libres de esta parasitación y cuáles no.
Tener capacidad de cuestionar, discernir e investigar.
Estar abierto a lo nuevo y ser capaz de cambiar programaciones o antiguas energías, ya que no están alineadas con el momento actual.
Diferenciar este proceso energético de cambio de otros procesos
Este proceso de cambio se diferencia de otros procesos por ser ENERGÉTICO Y VIBRACIONAL, ya que se movilizan las energías sutiles internas. Evidentemente como todo está conectado, tanto la conciencia mental como el cuerpo físico afectarán a las energías sutiles y al revés, pero en estas sesiones, nos enfocamos primero en la calidad de esas energías, para ver las repercusiones que tienen en los distintos niveles del ser.
La forma de entrar en un proceso de cambio de estas características es, por lo tanto, teniendo una actitud interna abierta, siendo muy constante y sobretodo manteniendo una gran predisposición a renovarse por completo, ya que si no es desde estas condiciones, difícilmente un cambio energético podrá materializarse de forma concreta en el día a día.
El cuerpo energético es uno de los niveles más profundos de nuestro sistema, y a la vez, es el más sutil y difícil de percibir. Está íntimamente conectado con nuestra conciencia y apoya todos los procesos del cuerpo biológico.
Cuando la conexión con la conciencia es poco clara o no existe, se produce un profundo daño en el cuerpo energético y hace que éste se vaya debilitando con el tiempo.
La vida además se convierte en algo que tenemos que gestionar, luchar o resistir, agotándose poco a poco la energía vital de nuestro organismo hasta el punto de que el cuerpo físico, ya no tiene un sostén energético estable y empieza su proceso de degradación o de enfermedad. Para salir de esta difícil situación, necesitamos activar nuestra conciencia sutil y desde ese nivel, ir reparando todas las capas físicas, mentales y energéticas hasta lograr un nivel de salud óptimo, que nos facilite el tener una vida lo más larga posible y salir del estado de sufrimiento en el que muchas veces nos encontramos.
Para realizar este proceso de conexión y evitar tener un cuerpo energético debilitado, hay que ir realizando de forma paulatina varias acciones como son:
Aprender a percibir cómo estamos energéticamente, ya que ésta es la clave para poder salir de situaciones de profunda desventaja energética.
Limpiar con constancia nuestra energía de cualquier tipo de negatividad o interferencia externa.
Despertar nuestra conciencia para percibir los niveles más sutiles de la realidad y no caer en la trampa del sufrimiento.
Comprender que nuestra conciencia tiene un origen puro y está interconectada con todo lo que le rodea.
Reestructurar los niveles sutiles energéticos dañados para darle todo el apoyo al cuerpo físico y que pueda tener una salud lo más óptima posible.
Practicando con constancia todas estas acciones, podremos aumentar en gran medida la fortaleza del cuerpo energético, a la vez que nuestra conciencia alcanzará cada vez una mayor claridad, lucidez y visión de todos los niveles de la realidad, pudiéndose liberar de la ignorancia y del sufrimiento existencial propio de este plano de tercera dimensión.
El término energía se refiere a todo aquello que nos permite realizar una acción concreta o poner algo en movimiento. Se mueve a través de ondas vibracionales que, en función de la velocidad a la que se propagan, las llamaremos de baja o de alta frecuencia. Desde el punto de vista de la conciencia, cada persona está provista de su propia energía y en función del grado de despertar que haya alcanzado, emanará distintas frecuencias… desde las más densas o bajas, hasta las más altas o elevadas.
Pero entonces ¿qué diferencia hay entre la baja y la alta frecuencia vibracional? La energía conciencial de baja frecuenciaes predominantemente lenta. La asociamos a estados anímicos decaídos, relacionados con el abatimiento o la apatía. Desde estas frecuencias, es muy difícil iniciar nuevos proyectos creativos, realizar cambios o salir del estancamiento. Suele acompañarse también de mucha sensación de debilidad y vulnerabilidad ante cualquier tipo de manipulación mental o energética. La energía conciencial de alta frecuencia en cambio, permite el movimiento ágil, es capaz de transmitir mayor información a gran velocidad y facilita la manifestación de estados que tienen que ver con la plenitud, la serenidad y la sabiduría.
Para poder salir de las antiguas bajas frecuencias e ir integrando frecuencias cada vez más altas, es importante entrenarse diariamente en estos tres puntos:
La limpieza física, mental y energética, es el primer paso para que nuestra energía esté potenciada y en dirección ascendente. En este punto, la desparasitación biológica y energética, nos ayudará a sacar todo aquello que impida que podamos manifestar nuestra esencia más elevada.
La eliminación de cualquier tipo de programación mental y energética, es otro factor que ayuda muchísimo a subir la energía. Las terapias psicológicas y energéticas, pueden impulsar la eliminación de implantes y programas que pudieran estar instalados en la conciencia o en los canales sutiles internos.
El desarrollo de la sabiduría a través del entrenamiento de la atención, hasta que la conciencia vaya despertando por sí misma. En ese sentido, la terapia energética ayuda a remover obstáculos y a darse cuenta de la importancia de practicar diariamente el estado de presencia, que es el camino para ir integrando los distintos niveles de realización conciencial.
En definitiva, la alta frecuencia energética es lo que puede darnos un gran empuje en la vida cotidiana, además de propulsar y acelerar la propia evolución.